loader image

El agua del condensador también trabaja: incrustación, corrosión y biopelícula

Serie Refrigeration Insights. Temporada 2: El enemigo interno, entrega 8.

Le dedicamos artículos al agua dentro del amoníaco y al aire dentro del condensador. Hoy toca el agua que está donde sí debe estar, pero que también puede degradar el sistema: la del circuito de recirculación del condensador evaporativo. La fuente es el trabajo técnico de Michael Sanders y Jorge Hernández presentado en la conferencia IIAR 2017.

El condensador evaporativo en una frase

El paper lo describe con precisión: los gases calientes de amoníaco circulan por el serpentín superior y se condensan al evaporar el agua que se distribuye por aspersión sobre los tubos. La mayor parte del enfriamiento la hace la evaporación; el aire absorbe además algo del calor sensible.

De esa física sale la consecuencia que gobierna todo el tema: si el enfriamiento depende de evaporar agua sobre las superficies del serpentín, mantener esas superficies limpias es mantener la capacidad del condensador. Y el agua que se evapora deja atrás todo lo que traía disuelto.

Ciclos de concentración: el número que hay que conocer

Cada litro que se evapora concentra los minerales en el agua que queda. El paper lo cuantifica con el concepto de ciclos de concentración: el número de veces que el agua del circuito está concentrada respecto del agua de reposición. Si el agua de reposición tiene 100 ppm de dureza y la del condensador tiene 300 ppm, son 3 ciclos. Lo mismo con la conductividad: 300 micromhos de entrada contra 900 en el circuito, 3 ciclos.

El control de ese número es la purga: la extracción de agua del circuito, intencional mediante una válvula, o no intencional por las pérdidas en juntas de bomba, salpicaduras y rebose de bandeja. Purga de menos y los minerales se concentran hasta incrustar; purga de más y estás tirando agua y químicos al drenaje.

Los tres enemigos del circuito

La tríada clásica que el tratamiento de agua administra:

Incrustación. Los minerales concentrados precipitan sobre los tubos calientes. Cada capa es un aislante que sube la presión de condensación, con el mismo efecto económico que el aire en el sistema: más consumo, menos capacidad.

Corrosión. El agua aireada y con sólidos disueltos ataca el metal del serpentín y la estructura. En la entrega de corrosión bajo aislamiento vimos que el electrolito es el que habilita la celda; acá el electrolito circula por diseño.

Actividad biológica. El agua tibia y aireada es un cultivo ideal. La biopelícula aísla térmicamente, protege a la corrosión que ocurre debajo, y en su versión más seria implica riesgos sanitarios que ninguna planta puede permitirse.

El programa, no el producto

La conclusión del paper es de una sensatez que se agradece en un tema lleno de vendedores de pociones: el estudio del sistema, de la calidad del agua de reposición y de las inspecciones al equipo es lo que determina la necesidad y el tipo de tratamiento. Las recomendaciones de un consultor de buena reputación deben estudiarse y revisarse en conjunto, el consultor debe entrenar al personal para implementarlas, y la planta debe establecer su propio programa de pruebas con inspecciones programadas.

Es decir: el tratamiento de agua no es un bidón que se compra, es un programa que se gestiona, con datos propios y verificación periódica.

El consejo práctico

Tres números para pedir esta semana: la dureza (o conductividad) de tu agua de reposición, la del agua del circuito, y el cociente entre ambas. Con eso sabés tus ciclos de concentración reales. Compará contra lo que tu programa de tratamiento dice que deberían ser. Si nadie sabe cuál es el valor objetivo, no tenés un programa: tenés un bidón.

La semana próxima, el cierre técnico de la temporada: integridad mecánica de recipientes y tuberías, con la inspección no destructiva como protagonista.

Fuente: M. Sanders y J. Hernández, «Tratamiento de agua para condensadores evaporativos», Trabajo Técnico #3, IIAR Natural Refrigeration Conference, 2017. Thermomac es miembro corporativo del IIAR.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

es_ES