Serie Refrigeration Insights. Temporada 3: Las normas IIAR, entrega 6 de 10.
¿Cada cuánto hay que inspeccionar un compresor de amoníaco? ¿Qué registros hay que guardar de cada intervención? ¿Alcanza con el manual del fabricante? Durante años, cada planta respondió estas preguntas a su manera. La ANSI/IIAR 6 existe para que la respuesta no dependa de la costumbre de cada casa, y su edición 2025 acaba de publicarse.
Qué es la IIAR 6
La norma especifica los requisitos mínimos para la inspección, prueba y mantenimiento (ITM) de los sistemas de refrigeración por amoníaco de circuito cerrado. Su alcance incluye las tareas de ITM propiamente dichas y algo igual de importante: el mantenimiento de registros de esas tareas, tanto del sistema como del equipo auxiliar.
Dos límites de aplicabilidad que ordenan la familia normativa: la IIAR 6 no aplica a la puesta en marcha (eso es IIAR 5) ni al retiro de servicio (IIAR 8). Y una aclaración del propio texto que conviene citar completa: la norma no es un manual exhaustivo de inspección técnica ni constituye procedimientos escritos de integridad mecánica. Define el piso; tus procedimientos lo implementan.
Cómo está organizada
El corazón del documento es de una practicidad notable. El capítulo 5 establece las generalidades: los requisitos del programa de ITM, las frecuencias y los requisitos de registros. De ahí en adelante, un capítulo por tipo de equipo: compresores, bombas de refrigerante, condensadores, evaporadores, recipientes a presión, tuberías, válvulas y demás componentes del sistema.
Para cada equipo, la norma lista las tareas de inspección, prueba y mantenimiento con su frecuencia. Es, en la práctica, el esqueleto de un plan de mantenimiento auditable: tomás los capítulos que aplican a tu planta, los cruzás con los manuales de tus fabricantes, y tenés un programa defendible ante cualquier auditoría.
Los apéndices que valen un curso
La edición 2025 incluye apéndices informativos que son pequeños tratados técnicos:
Apéndice B: contaminación por agua en sistemas de amoníaco. Los lectores de esta serie ya conocen el tema: el agua sube la temperatura de evaporación, degrada la eficiencia y acelera la corrosión. Que la norma de mantenimiento le dedique un apéndice confirma su estatus de enemigo silencioso número uno.
Apéndice C: cómo impedir la falla de componentes por presiones o choques anormales. El golpe hidráulico y sus parientes, que tratamos a fondo en la temporada pasada.
Apéndice D: ITM basado en riesgos. La puerta de entrada a programas de mantenimiento modernos, donde la frecuencia de inspección se ajusta según la criticidad y condición de cada equipo.
Registros: la mitad del trabajo
Un hilo conductor recorre toda la norma: sin registro, la tarea no existe. El programa de ITM exige documentar qué se hizo, cuándo, quién y con qué resultado. En una inspección de la autoridad o en un reclamo de seguro, el cuaderno de mantenimiento vale tanto como el mantenimiento mismo.
El consejo práctico
Bajá el índice de la IIAR 6-2025 y usalo como checklist de brechas: para cada capítulo de equipo que aplique a tu planta, preguntate si tenés tarea, frecuencia y registro definidos. Donde falte uno de los tres, ahí tenés tu plan de trabajo del próximo trimestre. Y si tu programa sigue basado en la edición 2019, es momento de actualizar la referencia.
La semana próxima: IIAR 7-2025, procedimientos de operación, o cómo se escribe la rutina que mantiene vivo al sistema.
Fuente: ANSI/IIAR 6-2025, Norma de inspección, prueba y mantenimiento de sistemas de refrigeración por amoníaco de circuito cerrado, International Institute of Ammonia Refrigeration. Thermomac es miembro corporativo del IIAR.

